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Salar de ASCOTÁN

El Salar de Ascotán se encuentra a 3716 msnm en la Región de Antofagasta, cerca de la frontera con Bolivia y en territorio de la comunidad Quechua de Ollagüe.

Es un salar tipo playa con lagunas, bofedales y vertientes que alimentan la cuenca. En sus lagunas y vertientes habitan las tres especies de flamencos que hay en Chile, además de otras aves, anfibios y peces. Hay más de 20 especies de plantas vasculares, 18 terrestres y 3 acuáticas.

Al llegar al salar asombran los colores del cerro Jardín (5478 msnm). Es una zona con mucha historia, con tramos del camino del Inca y de actividad minera antigua y actual, junto con la actividad ferroviaria relacionada al transporte de azufre a Chuquicamata.

Tiene vertientes de distinta salinidad. En 12 de ellas habitan poblaciones del pez endémico Orestias ascotanensis. Este pequeño pez mide de 6 a 7 cm y se alimenta de insectos, microcrustáceos, gastrópodos, entre otros. O. Ascotanensis presenta una alta variabilidad genética entre sus vertientes, la distancia geográfica, diferencias de altitud y la disminución histórica de los niveles de agua explican la existencia de 4 poblaciones distintas en el salar.

En las orillas del salar hay tapetes microbianos que tienen una alta diversidad y distintas funciones. Asociados a ellos viven insectos, microcrustáceos y otros grupos que son la base de alimentación de otras especies. La microbiología del Salar de Ascotán ha sido estudiada por su rol en el ciclo del arsénico, azufre y otros elementos que se encuentran en altas concentraciones.

El salar no tiene protección ambiental. Sus sales son explotadas para obtener ulexita, un mineral de boro que se usa en distintas aplicaciones. La explotación de Boro es de larga data en Ascotán. A fines del siglo XIX la compañía The Borax Consolidated fue la principal exportadora de boro a nivel mundial. Además, hay derechos de extracción de agua otorgados a la industria minera.

El Salar de Ascotán es un sitio de alta importancia ecológica y biodiversidad. Las presiones ambientales ligadas a la industria ponen en peligro a las Orestias y a otras especies únicas de este ecosistema.